lunes, 1 de marzo de 2010

Aquí vino y se fué.


Aquí vino... y se fue.
Vino, nos marcó nuestra tarea y se fue.
Tal vez detras de aquella nube
hay Alguien que trabaja
lo mismo que nosotros,
y tal vez las estrellas
no son más que ventanas encendidas
de una fábrica
donde Dios tiene que repartir
una labor también.
Aquí vino y se fue.
Vino, llenó nuestra caja de caudales
con millones de siglos y de siglos,
nos dejó unas herramientas...
y se fue.
Él, que lo sabe todo,
sabe que estamos solos
sin "dioses"que nos miren
trabajamos mejor.
Detras de tí no hay nadie. Nadie,
ni maestro, ni amo, ni patrón.
Pero tuyo es el tiempo. El tiempo y esa gubia
con que Dios comenzó la creación.
León Felipe

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