domingo, 4 de diciembre de 2011

domingo, 13 de noviembre de 2011

domingo, 7 de agosto de 2011

!No tengais miedo!




Cuando las cosas suceden de manera distinta

a como esperábamos, nos parece tener el viento en contra.



El miedo de los discípulos de Jesús en todos los tiempos

está provocado no por la tempestad, sino por la incapacidad

para descubrir su presencia.



El fragor del viento y del oleaje es muy fuerte,

pero si sabemos escuchar, oiremos una voz suave:

"Ánimo, soy Yo, no tengáis miedo". (Mt 14,27).



Jesús no es un fantasma creado por nuestros miedos

sino la presencia humilde pero real de Dios en nuestras vidas.




sábado, 4 de junio de 2011

La Ascensión de Jesús.




"Y mientras los bendecía se alejó de ellos y fué llevado al cielo" (Lc 24,51)



Jesús al subir al cielo nos invita a subir con él juntos,

pero no a trepar sólos a costa de los demás.



"Las manos de Jesús extendidas sobre los discípulos

y el mundo, al subir al cielo, es la razón permanente

de nuestra alegría" (Benedicto XVI)



Su presencia en la comunidad cristiana y en los pobres del mundo

está garantizada para siempre.



Cristo quiere contar con nosotros para crear la fraternidad universal.



Nos ha dado la misión de hacer discípulos suyos compartiendo lo que

hemos vivido con él.



Él quiere que seamos no sus adoctrinadores sino sus testigos.



Jesús, al subir al cielo, sube al Padre y con él todos nosotros

como miembros de su cuerpo".

sábado, 21 de mayo de 2011

"Yo soy el camino"(Jn 14,16)





Cuando nos sentimos perdidos y no encontramos nuestro sitio,

Jesús nos dice: "Yo soy el camino".



Cuando tiembla nuestro corazón y no sabemos lo que hacer,

Jesús nos dice: "Yo soy el camino".



Jesús no es una filosofía para caminar en la vida

sino una presencia que nos acompaña

hasta nuestra verdadera meta: el Padre.



Señor, llevamos mucho tiempo contigo,

pero no te acabamos de conocer.

Ábrenos el entendimiento, !Ayúdanos a buscar!.

lunes, 9 de mayo de 2011

Huyendo sin saber a dónde.




Aparentemente caminamos en la vida,

pero en realidad vamos huyendo sin saber a dónde.



Decepcionados de los demás y de nosotros mismos,

un profundo vacio se ha instalado en nuestras vidas.



Sin darnos cuentas Jesús se acerca y se pone a caminar con nosotros.



A él sí le interesa lo que nos pasa y está dispuesto a la escucha.



Al final, si le dejamos, él nos hablará al corazón

y nacerá en nosotros una plegaria: "Quédate con nosotros".



Caldeados con su palabra comprenderemos el gesto de "partir el pan"

y descubriremos con gozo sun presencia.



Al final se "nos abrirán los ojos"

y nos convertiremos de caminantes sin rumbo

en testigos alegres de su resurrección.