domingo, 1 de mayo de 2011

La puerta cerrada.
















Cerramos la puerta de nuestra vida por miedo a los rriesgos.


Cristo puede abrir todas la puertas si le dejamos.


El sólo puede mostrarnos sus llagas abiertas en todos los que sufren hoy.


Ha resucitado para traernos la paz y la alegría.


¿De qué o de quién sigo teniendo miedo?


¿De quién me escondo?


¿Qué necesito ver o palpar para creer?


Dichoso si puedo decir como Tomas: "Señor mío y Dios mío"












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